domingo, 8 de julio de 2018
miércoles, 4 de julio de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
Peregrinación comiquera: TCAF 2018
Peregrinación comiquera quiere ser un recuento de nuestras experiencias conociendo el mundo a través de los cómics (y esa temible obsesión que nos causa)
La primera vez que oí hablar sobre Toronto Comic Arts Festival fue en 2007 gracias a una edición curada por el festival para la celebración del Free Comic Book Day de ese año. Entre todas las publicaciones que se distribuyen ese día en las tiendas de Norteamérica, esa revista tenía al especial, una mezcla de autores con estilos muy variados pero un alto nivel de calidad. A medida que fui investigando más sobre el festival, descubrí que era uno de los pocos eventos en los que la lista de invitados incluía un número considerable de autores europeos y, eventualmente, japoneses.
Estas características se explican por la lógica que articula TCAF, ser una celebración de las artes del cómic y quienes están ampliando sus posibilidades. No en vano, la idea no es reunir una tribu de seguidores de una propiedad intelectual o utilizar la palabra “cómic” para vender muñecos y películas. Se trata de encontrar conexiones, de estudiar lo antiguo y lo nuevo como una continuidad, de hacer realidad la idea de que los que hacemos cómics estamos trabajando en un universo común. Este mes de mayo, y gracias a una Beca de circulación del Programa de Estímulos del Ministerio de Cultura, pude asistir a TCAF por primera vez y experimentar de primera mano esta celebración.
Word Balloon Academy
Cuando uno tiene mesa en un evento es difícil tener tiempo para asistir a la programación de talleres y charlas. La solución de TCAF es organizar una versión reducida de la programación un día antes del comienzo oficial del evento y exclusiva para los participantes.
Luego de viajar toda la noche y todavía sin cuarto de hotel, llegué a tiempo para la charla del japonés Inio Asano. La idea original de los organizadores era que el mangaka dibujara en vivo mientras hablaba sobre sus procesos creativos, sin embargo, Asano prefirió hacer una presentación sobre su metodología y nos dejó con las ganas de verlo trabajar en vivo.
El día terminó con una charla con autores que no se ganan la vida haciendo cómics y que, por lo tanto, tienen trabajos, sobre todo, en otras industrias creativas. Este tipo de conversaciones demuestran que no es fácil para un historietista vivir de su trabajo, incluso en lugares que, desde Colombia, vemos como ideales para dedicarse al oficio de las viñetas.
Luego vino el fin de semana: la Biblioteca de Referencias de Toronto y sus alrededores se llena de libros y fanzines de muchos lugares del mundo y para todo tipo de lectores. Se dan cita editoriales independientes de Norteamérica con colectivos de autores de distintos orígenes. Lo primero que hay que resaltar de evento es la cantidad de personas que atrae. A diferencia de muchos
El cómic infantil
Sin duda, uno de los fenómenos de la novela gráfica actual es el éxito del cómic para niños y jóvenes. Unos días antes del comienzo de TCAF se anunció que la editora Gina Gagliano fue nombrada directora de la nueva línea de cómic infantil y juvenil de Random House Graphic. Gagliano empezó su carrera en First Second, uno de los referentes de este tipo de cómics.
De hecho, una de las charlas que más me gustó del evento fue “Comics Coaching 101: Editing Bestselling Kids Comics” (Asesoría de cómic 101: Para editar los cómics infantiles más vendidos). Allí participaron las editoras Susan Van Metre y Cassandra Pelham Fulton junto a las historietistas Jen Wang y Brooklyn Allen con Jonathan Todd como moderador. En la charla se habló sobre la evolución del cómic para lectores jóvenes y su impacto en el mercado y la cultura actual. Las editoras y las artistas compararon experiencias sobre el trabajo editorial de una novela gráfica.
LAAB
Otro de los eventos destacados de mi paso por TCAF fue la entrevista que le realizó David Brothers al historietista Ronald Wimberly. Además de hacer un recorrido por sus influencias, su proceso creativo y los hitos de su carrera, Wimberly habló sobre cómo los historietitas negros se han abierto espacio en el cómic alternativo norteamericano no solo como autores destacados sino además como voces críticas de la actualidad política y social, y de los discursos gráficos de la historieta. Si bien, el examen crítico de los referentes del pasado ha sido una característica central de los autores del cómic alternativo, Wimberly plantea una mirada que revela esos ejercicios como producciones de arte y conocimiento situados, problematizando elementos de la tradición del cómic de los Estados Unidos. En el festival, Wimberly lanzó el periódico de crítica LAAB, en el que, además de los artículos, reproduce varias historietas suyas de hace años: Africa, Lighten Up y un homenaje a Little Nemo in Slumberland. Esta publicación es un manifiesto en proceso que plantea nuevas perspectivas sobre el papel del cómic y sus creadores en el mundo. Sin duda una de las reflexiones clave para el constante desarrollo del arte secuencial.
The historietas
Al final del domingo se realizó la charla Historistas: Comics in the Spanish Speaking World. Participaron Liniers, Sergio García Sánchez, Nico Naranjo y Constansa Salazar con la moderación de la periodista Heidi MacDonald. Esta charla se destacó porque revela el interés que hay por darle espacio en el evento a la producción de cómics en español en este tipo de eventos. Solo por el público que se acercó a la charla, se hizo evidente que los puentes de comunicación e intercambio entre la historieta alternativa norteamericana y la iberoamericana seguirá creciendo y ampliándose.
Toronto Comic Arts Festival estuvo a la altura de mis expectativas. Es un evento que hace realidad el diálogo en personas de muy diversos orígenes e intereses. Es un punto clave en el peregrinaje comiquero porque en sus corredores uno puede hacerse una idea del futuro de las viñetas, de su eterna capacidad de renovación.
Agradezco al Ministerio de Cultura y su Programa de Estímulos por permitirme participar de este evento inolvidable.
miércoles, 6 de septiembre de 2017
Historieta colombiana de prensa - Otras miradas por Pablo Guerra #comiccolombiano
Dentro de las historietas colombianas de prensa es importante mencionar aquellos casos que no responden a uno de los ejes propuestos en este recorrido. Así, en esta categoría se habla sobre series que buscaban experimentar con las formas de la historieta o pretendían iniciar o aportar a discusiones o coyunturas políticas y sociales como los temas medioambientales o el conflicto armado.
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| Balita la bala perdida & Sue, Cali, 1981. |
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| El Tiempo, enero 8 de 1973. |
Luego del concurso de tira cómica que El Tiempo organizó en 1972, Aprende a dibujar de MAN se publicó en la sección de historietas del diario. La tira consistía en desenmascarar las técnicas y las convenciones del dibujo tradicional de historieta.
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| Magola 15 años, Bogotá, 2010. |
Magola de Nani es una tira que sirve como un espacio para comentar y explicar el mundo y la desigualdad de género a través de la mirada del personaje principal. En 1995 se empieza a publicar la tira Magola de Nani en El Espectador. El personaje le ha llegado a lectores en España, México y Estados Unidos.
Timmy y Mitty de Truchafrita es el más reciente de los cómics reseñados en este recorrido. Se trata de una serie de tiras de humor absurdo y en algunos casos surreal que no deja espacio para contenidos predecibles. Se publicó en los páginas de El Colombiano en 2012.
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| Pie de página, marzo 1 de 2005. |
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| La Prensa, diciembre 22 de 1991. |
Alberto Rodríguez es uno de los principales historietistas de la generación de las revistas de cómic ACME y TNT. Sus historietas en “La Tiradera” de La Prensa mezclaban los escenarios surreales con el comentario político de una manera única.
Otro grupo de historietas colombianas a tener en cuenta son las que han tratado el tema de la violencia en el país.Son intentos desde las viñetas por comprender lo incomprensible utilizando el poder de la imagen y la narración gráfica.
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| La Palabra, julio 1 de 1992. |
Con guiones de Óscar Campo y dibujo de José Campo, la sección “Viñetas Negras” del periódico La Palabra de la Universidad del Valle es un ejemplo de historieta documental. Estos dos hermanos realizaron cómics que denunciaban actos de violencia en los barrios de Cali al comienzo de los noventa.
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| El Espectador, febrero 1 de 2013 |
Durante dos años, Johan y Mónica, los protagonistas de Los Perdidos de Pablo Guerra y Federico Neira hicieron un recorrido geográfico e histórico por los fantasmas mudos del conflicto armado en el país.
Siga leyendo otros capítulos de la Historieta colombiana de prensa:
Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
La historia en historieta
Los Monos
Cómic y caricatura
La idiosincracia
Otras miradas
miércoles, 5 de julio de 2017
Historieta colombiana de prensa - Idiosincrasia por Pablo Guerra #comiccolombiano
Misia Escopeta, los diálogos de Mojicón y algunos momentos de Don Amacise son el comienzo de los personajes costumbristas en la historieta colombiana de prensa que siempre ha estado interesada por representar la cotidianidad del país. Sin embargo, es importante notar que buena parte del ejercicio de capturar el ritmo y las idiosincrasias locales está inspirado en casos internacionales en los que el cómic tiene un gran impacto cultural. En estos registros de la cotidianidad, sus autores están negociando la convergencia entre un conocimiento profundo de las posibilidades del cómic internacional y la necesidad de seducir a un público que quiere verse reflejado pero que tienen la expectativa de encontrar a personajes como Tarzán, Carlitos y Modesty Blaise. Tal vez uno de los grandes retos de la historieta colombiana es justamente ser capaz de establecer una conexión cultural y emocional con el público ya no a partir de las versiones colombianizadas de una fórmula internacional, sino como un proyecto personal y único.
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| Sábado, julio 21 de 1945. |
El semanario Sábado incluía varias historietas en su sección de humor: además de las tiras de Adolfo Samper, un joven Chapete publicaba Así somos, una serie de tiras que utilizaba como hilo conductor los comportamientos más característicos de los colombianos.
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| Sábado, julio 7 de 1945. |
Por su parte, López Ruiz publicaba una tira titulada Música a todo. Se trata de series de tres viñetas en donde se conecta una profesión o una ocupación con una canción a través de un juego de palabras.
Por lo general, las idiosincrasias que aparecen en las historietas de prensa pertenecen al ámbito de la ciudad: en vez de los dichos y las costumbres regionales, la mayoría de las historietas nacionales de esta categoría toman y retoman a los personajes de determinadas subculturas juveniles o a íconos culturales de diferentes épocas. Sobre el caso de Copetín de Ernesto Franco se habla en profundidad en el capítulo dedicado al dibujante capitalino. A continuación se reseñan otros ejemplos de historietas con un énfasis en lo idiosincrático.
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| El Tiempo, abril 22 de 1972. |
En 1972, El Tiempo abrió un concurso para encontrar nuevas historietas colombianas. Entre los ganadores estuvo Armando Buitrago, más conocido como Ugo Barti, con Clubman, un miembro de la élite que solía aparecen con alguna bebida alcohólica y que satirizaba la sociedad capitalina.
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| El Pueblo, diciembre 7 de 1975. |
En una de las separatas dominicales del diario El Pueblo de Cali aparecía la tira de página entera El teniente colombino de Valverde. En cada entrega de esta historieta de humor, este detective resuelve un caso criminal de manera inesperada.
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| Juan Paradoja, Bogotá, Oveja Negra, 1980. |
Al final de los años setenta aparecen los cómics Juan Paradoja, de Darry, en varios medios impresos.
Juan Paradoja trata de encontrar ideas que son contradictorias entre sí.
En los noventa destacan Javier de Evaristo Ramos, Querubín de Grosso y Charly y Dina de Rincón. “La Tiradera” de La Prensa fue un espacio en el que se puede apreciar el trabajo de muchos de los historietistas que, durante la década de los noventa, serían los animadores de publicaciones autogestionadas como ACME, El Bus y TNT.
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| El Tiempo, enero 8 de 1988. |
Jorge Grosso es uno de los principales gestores y creadores de historietas de finales de los ochenta en Colombia. Además de su trabajo en “La Tiradera”, Grosso desarrolla Querubín para la sección de tiras cómicas diarias junto La princesa Creolina y Atila, entre otros.
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| La Prensa, diciembre 28 de 1991. |
Esta edición de “La Tiradera”, la sección de cómics de La Prensa, fue publicada el día de los inocentes de 1991. La inocentada consistió en hacer apropiaciones libres de los personajes internacionales más populares como Justo y Franco y Calvin & Hobbes.
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| La Prensa, junio 16 de 1991. |
Una muchacha universitaria y su grupo de amigos sirvieron como eje de una de las tiras de prensa de Bernardo Rincón.
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| La Prensa, junio 2 de 1991. |
Santiago Díaz es uno de los historietistas de prensa de finales del siglo XX con más recorrido. Empieza publicando su trabajo en “La Tiradera”, aunque su tira más recordada es Cuentos dibujados que aparece en las Lecturas Dominicales de El Tiempo.
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| La Prensa, diciembre 29 de 1991. |
En San Victorino de Gámez el humor negro se utiliza para contar las situaciones de un ladrón bogotano. El autor usa animales humanizados.
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| Compact comics, No. 2, 1996. |
Javier fue uno de los principales referentes de finales de los ochenta y principios de los noventa por cuenta del juego ¿Dónde está Javier? Tiempo después aparecen los cómics de Javier en donde se narran las aventuras cotidianas de este rockero dibujado.
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| Diario del Sur, diciembre 4 de 1994. |
En Diario del Sur se encuentran varios ejemplos de historietas que hablan sobre la cotidianidad en la ciudad de Pasto como Los Bohemios, de Rosero, los Pastusos Pastas, de Joker, y la Familia Tarapués, de Quique.
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| Shock, abril 2004. |
El Drake, de Pablo Guerra y Camilo Sánchez, inaugura la sección de cómics de la revista juvenil Shock. En este espacio se publican, además, la historieta de la modelo Tatiana de los Ríos de Álvaro Tangarife y 4 extraños en DC de Jaime Moreno.
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Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
La historia en historieta
Los Monos
Cómic y caricatura
La idiosincracia
Otras miradas
miércoles, 7 de junio de 2017
Historieta colombiana de prensa - Cómic y caricatura por Pablo Guerra #comiccolombiano
Un aspecto clave a la hora de analizar la historieta de prensa en Colombia es dilucidar la relación que existe entre el arte secuencial, la caricatura política y los personajes caricatográficos. En la historieta se utiliza la secuencia de viñetas para expresar una idea o contar una historia. Si bien no es indispensable que exista un personaje central o una difusión en medios, buena parte de la historieta colombiana en el siglo XX está ligada a la comunicación masiva y a la popularidad de sus principales referentes. A diferencia de la caricatura política, el contenido de los cómics no depende de hechos coyunturales. La historieta puede ser leída y disfrutada incluso cuando el contexto histórico se desconoce o pierde relevancia para el lector.
La página de arriba es considerada la primera caricatura política colombiana. Si bien no se trata de una historieta, es un ejercicio que utiliza una misma imagen repetida tres veces acompañada de textos distintos (“Nuevas aleluyas”, anónimo, xilografía, 1929 en La caricatura política en Colombia,
Beatriz González, 2009).
A comienzos del siglo XX, los caricaturistas experimentan con la secuencia de imágenes para comunicar una idea o contrastar visiones o aspectos de un tema. El caricaturista Pepe Gómez, por ejemplo, produce la página “Comodidades de la vida en Chapinero” en Bogotá Cómico (abajo). Se ve cómo se utiliza un tema que unifica las imágenes como si fueran variaciones que aportan apuntes puntuales y que se agregan a la totalidad.
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| Bogotá Cómico, No. 57, agosto 17 de 1918. |
Varios caricaturistas colombianos del siglo XX, como Chapete y Merino, desarrollaron un estilo de dibujo cercano al de la tira cómica norteamericana. El caso de Hernando Turriago Riaño (Chapete) sobresale porque además produjo secuencias temáticas como el resumen de semana de El Tiempo y otros ejercicios de secuencias narrativas. Un ejemplo es esta secuencia que registra un recorrido por la ciudad de Nueva York en 1948.
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| El Tiempo, agosto 3 de 1948. |
Otro uso de la secuencia se encuentra en los diferentes ejercicios que ofrecen un resumen de la semana en cinco o cuatro caricaturas. Si bien su lectura depende de la coyuntura, este tipo de usos del dibujo hacen pensar en la capacidad de concreción que puede tener una secuencia.
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| El Tiempo, junio 1 de 1969. |
Un caricaturista que navegó entre la historieta y la caricatura fue Pepón, creador de la revista Mini-monos de 1973. Dicha publicación era una continuación de las situaciones cómicas de los personajes del programa de televisión del mismo nombre. Además, en las páginas del Magazine Dominical de El Espectador y las Lecturas Dominicales de El Tiempo realizó ensayos temáticos que en ocasiones recordaban los libros de Rius.
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| El Tiempo, octubre 10 de 1976. |
Por su parte, en la carrera de Antonio Caballero como caricaturista aparecen varios “cartones” de humor gráfico que utilizan de maneras distintas la secuencialidad y un estilo de dibujo libre que recuerda la tradición del mexicano Abel Quezada y el estadounidense Jules Feiffer. En obras como la historia de Colombia que produjo para Cromos en los años cincuenta desarrolla el ensayo gráfico. Aunque para Caballero el contenido gráfico no es una prioridad, parte de su trabajo como caricaturista y humorista gráfico tiene una fuerte relación con la historieta.
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| Lecturas Dominicales, febrero 6 de 1972. |
Desde 1983, Pedro Pablo Enríquez, Quique, ha sido colaborador del Diario del Sur de Pasto.
En sus páginas ha explorado distintos tipos de caricaturas e historietas que han registrado los personajes de la ciudad de manera particular. La familia Tarapués tiene una especial recordación en los lectores del diario.
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| Diario del Sur, diciembre 18 de 1984. |
En el ensayo “El aporte de Ana María Tause al nuevo paradigma de la caricatura. Semiótica, caricatografía y narrativa vital”, Carlos Alberto Villegas Uribe define el personaje caricatográfico como un protagonista de ficción que se resuelve en una sola viñeta. En este tipo de relato gráfico “predomina la función referencial del texto sobre las posibilidades expresivas del dibujo”, por lo tanto, es diferente a la historieta. Algunos ejemplos de este tipo de personajes son Negra Nieves de Consuelo Lago, Aleida de Vladdo, Don Roque de Al Donado y Tatia de la Torre, entre muchos otros.
La Negra Nieves de Consuelo Lago es uno de los primeros personajes caricatográficos de la prensa colombiana. Aunque ha sufrido transformaciones y actualizaciones, no se debe confundir con una historieta.
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lunes, 8 de mayo de 2017
Historieta colombiana de prensa - Los Monos por Pablo Guerra #comiccolombiano
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| Los Monos #12, diciembre 6 de 1981. |
En 1981 aparece la separata dominical Los Monos, la publicación más importante de historietas colombianas de los años ochenta. Por sus páginas pasó un buen número de autores que pudieron dar a conocer sus creaciones entre el público masivo. Sobresale el nombre de Jorge Peña quien, además, de creador, actuó de manera intermitente como editor de la revista. Además, es el creador del aventurero amazónico Tukano, uno de los personajes más recordados por los lectores de la época. Durante su existencia de casi dos décadas, Los Monos tuvo un carácter infantil que, por momentos, chocó con los contenidos más cercanos a la historieta de vanguardia y de aventuras.
Paradójicamente, Los Monos comenzó publicando exclusivamente material extranjero como se da a entender en la portada del número 1 de septiembre 20 de 1981. Sin embargo, en el número 6, y gracias a la insistencia de Jorge Peña, se incluyó el primer capítulo de siete páginas de "La Colonia" de Bernardo Ríos, una historieta de ciencia ficción inspirada en los maestros europeos del género. A partir de ese momento, Ríos, con distintas historias, y Peña, con "Tukano", alternarán la sección de aventuras.
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| Los Monos, enero 24 de 1982. |
Como se puede leer en el capítulo publicado el 29 de noviembre de 1981, Tukano es un niño que vive en las calles de Bogotá y que logra colarse en un vuelo que lo lleva a la selva amazónica colombiana. Allí se convierte en una especie de defensor de la naturaleza y de los indígenas de la región enfrentándose a aventuras fantásticas.
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| Los monos #11 , noviembre 29 de 1981. |
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El final del aventurero (La biblia Shock del cómic, Bogotá, 2005).
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También en 1981 (noviembre 29 de 1981) se publica por primera vez "Los cuidapalos" de Jaime López, una historieta que narra pequeñas escenas humorísticas protagonizadas por un grupo de boy-scouts que tratan de conservar el medio ambiente. En esta entrega de mayo 23 de 1982, vemos una alusión a la reacción de la crítica.
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| Los monos #36, mayo 23 de 1982. |
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| Los Monos #23, febrero 21 de 1982. |
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| Los Monos Vol. 2 #3, diciembre 16 de 1990. |
En los años siguientes, se suman otras series de duración variable como "Parques Nacionales" de Tomás Estévez, "Los mediomedia" de Álvaro Rahirant Gómez, "Humanos" de Carlos Alguien, "Bonifacio" de Armando, "Bip" de Azeta y "Los aborígenes" de Harry.
Entre 1995 y 1998, el argentino Daniel Rabanal, que por ese momento estaba radicado en Colombia, publica las aventuras de Gato, una serie que ganó el premio Yambo del Festival de Lucca en Italia. Se trata, sin duda, de uno de los hitos de la historieta local, pues logró utilizar espacios tradicionales de Bogotá y de la Amazonía como escenarios perfectos para sus historias. Se publicaron cuatro aventuras anuales: “El triángulo de la Candelaria”, “La isla del Griego”, “La hermandad de Agua Clara” y “El tesoro de la Santamaría”.
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Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
La historia en historieta
Los Monos
Cómic y caricatura
La idiosincracia
Otras miradas
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Parques nacionales, con dibujos de Tomás Estévez,
fue hecha en colaboración con la Universidad Nacional
(Los Monos #186, abril 14 de 1985).
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Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
La historia en historieta
Los Monos
Cómic y caricatura
La idiosincracia
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