lunes, 17 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - Ernesto Franco y Copetín por Pablo Guerra #comiccolombiano

La primera tira cómica de Copetín lo muestra interactuando con uno de los “doptores” (El Tiempo, abril 16 de 1962). 
Ernesto Franco es un historietista y dibujante colombiano. Creó el personaje de historieta más reconocido y recordado en el país durante el siglo XX, Copetín. La primera tira de este “gamín”, un niño que vive en las calles del centro de Bogotá, se publicó en abril 16 de 1962. Para crearlo, Franco se inspiró en un niño que pedía limosna y comida cerca del restaurante que su esposa tenía en el centro de la ciudad. Con la sucesión de tiras, Copetín desarrolla un humor negro que le permite abordar la desigualdad, la dureza y la inseguridad de Bogotá de una manera diferente a la que reportaban las noticias. Por lo general, la mirada de Copetín y sus compañeros será la voz del sentido común que señala las vanidades, los excesos y los absurdos de los bogotanos.

Nota de la sección editorial de El Tiempo con la que se introdujo al personaje.

Una de las particularidades de Copetín son las acciones secundarias de los fondos. Mientras transcurren los diálogos y las acciones de los protagonistas, vemos a personajes esperando un taxi, conversando o, incluso, lanzándose por la ventana de uno de los edificios del Centro.

El Tiempo, febrero 15 de 1969

La figuración y éxito de Copetín inspiraron un primer intento colectivo por dignificar y visibilizar la historieta en Colombia. En 1967 se presenta la primera exposición Tira Cómica Colombiana organizada por el grupo de amigos de las historietas gráficas liderado por Hernando Salcedo Silva. Décadas después, Franco y su creación recibirán varios reconocimientos.

Suplemento de El Tiempo, julio 2 de 1972
En los años setenta Franco empieza a producir Copetín como una tira dominical titulada Feliz domingo. Si bien la primera tira de prensa a color se remonta a los años de Mojicón (1928 para ser exacto), a partir de la década de los setenta se empieza a volver una práctica común para las ediciones dominicales como es el caso de La Gaitana de Serafín Díaz, El teniente colombino de Valverde, entre otros. Por otro lado, los personajes que acompañan a Copetín adquieren más relevancia y recordación a medida que la tira acumula viñetas y lectores. 

Los Monos, junio 10 de 1990

Franco siguió trabajando en El Tiempo por muchos años, pero para finales de los ochenta Copetín desaparece de las páginas de este diario. Tendrá un paso relativamente fugaz pero muy interesante por las páginas de Los Monos de El Espectador. La llegada del personaje a este medio implicó que le dedicaran varias portadas como la que se reproduce arriba.

Con un estilo de dibujo maduro y un desarrollo muy sólido de los personajes, Franco utiliza esta serie para hablar sobre la actualidad y seguir consolidando su mirada cínica desde el humor negro. En la tira de abajo, Copetín reflexiona sobre las posibilidades de paz en el país luego de que el grupo guerrillero M19 dejara las armas en marzo de 1990 y, paradójicamente, unos pocos días antes del asesinato del candidato a la presidencia de ese grupo, Carlos Pizarro. 

Los Monos, abril 15 de 1990

En los años noventa, Franco publica la tira Yarumoradas en la revista Historias del Profesor Yarumo. Otras versiones del personaje aparecen en el suplemento de historieta de El Tiempo durante ese mismo periodo. 

Las Historietas del Profesor Yarumo, No. 51, 1996

La tira más reciente de Copetín se publica en La biblia Shock del cómic en 2005 como parte de una selección de exponentes de la historieta en Colombia. Copetín fue un personaje que logró contar la vida cotidiana de la ciudad construyendo una narrativa paralela a las noticias, los editoriales y las caricaturas políticas. Además de Copetín y sus otras historietas, Franco ha producido el jeroglífico diario de El Tiempo por más de 30 años.

La biblia Shock del cómic, Bogotá, 2005

Siga leyendo otros capítulos de la Historieta colombiana de prensa:
Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
La siguiente entrega de este especial se publicará el 24 de abril de 2017)

2 comentarios:

SANTIAGO dijo...

Gran reseña. Si bien es cierto que los periódicos fomentaron desde un inicio la lectura de historietas, luego fueron estas mismas historietas o tiras cómicas las que incentivaron la lectura de periódicos (no solo por niños, sino también por jóvenes y adultos). Los autores colombianos siempre estuvimos en desventaja, pues los sindicatos (o agencias distribuidoras de comics) las daban en volumen y a precios muy bajos a los periódicos que las compraban, en cambio los autores nacionales a pesar de muchas veces darles en exclusiva y en primicia nuestro trabajo, teníamos que conformarnos con las bajas tarifas que ellos pagaban. Luego por factores como la mala administración de los gerentes de los periódico, se redujeron los cuadernillos de historietas, se integraron al cuerpo del periódico y se redujeron a su mínima expresión con el argumento de que eran muy costosos y que la gente ahora quería ver el periódico en internet. Un saludo y un abrazo a los lectores que crecieron con periódicos impresos.

Pablo Guerra dijo...

Me complace mucho su comentario sobre todo viniendo de alguien que tiene tanta experiencia abriéndose camino en los medios impresos con la narrativa gráfica.
El tema de la desventaja de los historietistas colombianos frente al material extranjero es tal cual como lo plantea. A mí me da mucha lástima darme cuenta de la poca visión de los periódicos sobre el potencial y la importancia de la producción colombiana. Se perdió la oportunidad de facilitar que la historieta nacional se volviera un espejo de la vida social y política del país. Creo que la lección que me deja recorrer la historia de la historieta en Colombia es justamente lo importante que es dignificar el oficio de nuestros creadores.
Un saludo, Santiago y muchas gracias por leer y comentar.