lunes, 10 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - Adolfo Samper y sus personajes por Pablo Guerra #comiccolombiano

Mojicón y Adolfo Samper juntos en una viñeta. Mundo al día, 4 de febrero de 1928.  

Adolfo Samper es el primer historietista colombiano. Trabajó como caricaturista político y dibujante en medios impresos entre 1921 y 1965 . Desde el comienzo de su carrera produjo historietas cortas humorísticas sobre temas cotidianos en revistas como Cromos y Buen Humor. En 1924 empezó a publicar Mojicón, el primer personaje recurrente de la historieta nacional, en la contraportada del periódico Mundo al Día. Sin embargo, Samper renegó de esta creación pues fue producto de la insistencia del editor Arturo Manrique quien quería replicar el éxito de las tiras norteamericanas de la época. Así, en sus comienzos, Mojicón es una copia literal de los dibujos de la tira Smitty, de Walter Berndt. El trabajo de Samper entonces consistía en adaptar los diálogos a la usanza de la Bogotá de la época. Con el tiempo, Samper desarrolló sus propios dibujos e historias aunque siempre mantuvo los personajes de Berndt.

Primer Mojicón de Adolfo Samper. Mundo al Día, 19 de febrero de 1924.

La primera tira de Mojicón apareció en la edición de Mundo al Día del 19 de febrero de 1924. Abajo se incluye la tira dominical de Smitty que fue copiada cuadro por cuadro por Samper y que fue publicada originalmente en el Chicago Sunday Tribune del 9 de septiembre de 1923. De su comparación se desprenden varias conclusiones: aunque Samper calcó las imágenes, su verdadera intervención sucede en el proceso de adaptación de los diálogos. En el caso de la primera tira, incluye el lenguaje típicamente bogotano incluso cuando en la versión original no propone un "uso idiosincrático". Así, adapta "Need help, boys?" como "¿Necesitan ayuda, chaticos?"; y, reemplaza la alusión en el original a que el padre se lesionó "jugando con pólvora" por una alusión humorística al transporte de la Bogotá de la época: "¿Vienes de pasear en taxis?".

Smitty de Walter Brendt. Chicago Tribune, 9 de septiembre de 1923.
Con el tiempo, Samper utiliza otras series además de Smitty. Por ejemplo, en la tira de Mojicón publicada el 27 de septiembre de 1924, aparece el personaje Walter Wallet de Gasoline Alley del historietista Frank King. De igual manera, cuando introduce personajes como la hermana de Mojicón, toma viñetas y diseños de series como Winnie Winkle, the breadwinner de Joseph Medill Patterson y Martin Branner. Todas estas series, también, se publicaban en la edición dominical del Chicago Tribune.

Mundo al día, 27 de septiembre de 1924.
Para celebrar un aniversario de Mundo al día, el 4 de febrero de 1928, se publicó una edición de 100 páginas en la que por primera vez se produce un capítulo de Mojicón a todo color. De hecho, en esta tira se narra un recorrido por las oficinas del periódico y por el taller de impresión. Es imposible que este episodio haya sido calcado de Smitty o de otra fuente. De igual manera, se encontraron otras páginas de Mojicón que hacen referencia gráfica directa a eventos coyunturales como carnavales universitarios y visitas de celebridades.

Mundo al día, 4 de febrero de 1928 p. 100
Sin embargo, Adolfo Samper nunca firmó las tiras de Mojicón. De hecho, todavía no se ha podido establecer si mientras el artista estuvo en Francia, otro dibujante se encargó de la tira. Esta teoría se hace más plausible con el descubrimiento de la tira del 4 de enero de 1930 en la que aparecen Mojicón y Bizcochito, su hermano, dando un mensaje de año nuevo en una sola viñeta impresa a color y que está firmada por H. Manrique. 

 Mundo al día, 4 de enero de 1930

Otro hallazgo de esta revisión fue la sección De bola a bola, una tira sin personajes recurrentes que trata temas desligados del acontecer político en series de viñetas. Este material aparece en las páginas interiores del periódico una vez a la semana. Curiosamente, estas entregas sí aparecen firmadas por Samper y dan cuenta de un estilo muy diferente al de Mojicón. La simplificación geométrica de los personajes está muy presente y buena parte del efecto humorístico proviene del contraste de cada una de las viñetas con el texto que la acompaña abajo. De este mismo periodo se ha podido recuperar otra historieta que también llevaba la firma de Samper: La vida de Perejil, una tira de una página que se publicó en la contratapa del suplemento Hogar del periódico El Espectador durante 1926. 

Adolfo Samper, De bola a bola. Mundo al día, 25 de junio de 1927.

Cuando Mundo al Día entró en declive, Samper comenzó a trabajar para El Tiempo. Además de las caricaturas, produjo la tira silente Aventuras de Bambuco que se publicaba alternada con Las aventuras de Adamson del historietista sueco Oscar Jacobsson.

Adolfo Samper. El Tiempo, abril 5 de 1933

En la década de los cuarenta Samper creó sus personajes más importantes y relevantes: Don Amacise y Misia Escopeta en el semanario Sábado. El primero es un tinterillo que se acomoda descaradamente a la coyuntura política del momento. Por sus viñetas desfilan las principales figuras de la política nacional e internacional. Esta será la más popular de sus invenciones: el semanario le dedica un artículo donde lo describe como el primer gran personaje de la historieta colombiana.

Don Amacise. Revista Sábado, 1ro de enero de 1944
Por su parte, Misia Escopeta, una solterona bogotana, es el personaje más costumbrista de Samper. A principios de los años cincuenta, el semanario Sábado le propuso a Samper saldar el pago por su trabajo con la publicación de una revista exclusivamente dedicada al cómic: Amacise. La revista estuvo en circulación poco más de un año. y su revisión está todavía pendiente.

Misia Escopeta. Revista Sábado 4 de mayo de 1946

En Batalla, un semanario editado por la dirección liberal, Samper publica Godofredo Cascarrabias, una caricatura de un conservador a ultranza quien, junto a su fiel interlocutor, critica todo lo que se le cruza. Otra de las historietas de Samper publicadas en Batalla es Arcadia conservadora, una tira en la que cada viñeta representa una escena en la que se critica abiertamente al conservatismo. 


Godofredo Cascarrabias. Semanario Batalla, 29 de diciembre de 1944.
En 1948 crea el personaje Polín, una especie de continuación de Mojicón para el diario El Tiempo. Esta tira fue el principal atractivo de la sección infantil que solo duró unos pocos meses. En los años setenta Samper decide retirar su pluma para dedicarse de lleno a la docencia, pues, luego de décadas de trabajo gráfico, considera que el dinero que recibe no se compadece con su trabajo. 

A manera de conclusión, este recorrido permite asistir al proceso de exploración, aprendizaje y maduración de Adolfo Samper como historietista. No sobra decir que si bien Mojicón es su creación más citada y la única que parece no estar condenada al olvido por la novedad de ser reconocida como la primera historieta colombiana, la obra secuencial de Samper no puede ser reducida a la copia mecánica de una tira extranjera. El trabajo gráfico de este artista y otros colaboradores de Mundo al día, como Lisandro Serrano y H. Manrique, inauguró el cómic en el país y dejó una huella que daría muy buenos frutos en los cómics de los semanarios Batalla y Sábado en cuanto a la carrera de Samper. Es bueno notar, además, que mientras Mundo al día desaparecía al final de la década de los treintas, otros periódicos abrieron sus páginas a lo que vendría a conocerse como las tiras cómicas.
¿Por qué esta apertura a las historietas no incluyó en mayor número y constancia autores colombianos? Mucho se podría especular pero pareciera que ante la aplastante realidad de un país polarizado, pobre y violento, las desventuras cotidianas locales no ofrecían la sensación de escape que permitían Tarzán, Dick Tracy y Lorenzo.

Anuncio de Polín en El Tiempo, 30 de enero de 1948.

Nota del autor: Esta es una versión revisada del texto original. Buena parte de los datos que complementan la información recaudada en 2014, fueron producto de una investigación independiente realizada con el profesor Bernardo Rincón de la Universidad Nacional.

Siguiente capítulo: Copetín de Ernesto Franco

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