miércoles, 6 de septiembre de 2017

Historieta colombiana de prensa - Otras miradas por Pablo Guerra #comiccolombiano

Dentro de las historietas colombianas de prensa es importante mencionar aquellos casos que no responden a uno de los ejes propuestos en este recorrido. Así, en esta categoría se habla sobre series que buscaban experimentar con las formas de la historieta o pretendían iniciar o aportar a discusiones o coyunturas políticas y sociales como los temas medioambientales o el conflicto armado.

Balita la bala perdida & Sue, Cali, 1981.
Balita es la primera historieta colombiana pacifista. Octavio León le da vida a una bala perdida para reflexionar sobre el sentido de la violencia en nuestra sociedad. El personaje caricatográfico apareció en El País de Cali y, con el tiempo, fue construyendo una historia narrativa.

El Tiempo, enero 8 de 1973.
Luego del concurso de tira cómica que El Tiempo organizó en 1972, Aprende a dibujar de MAN se publicó en la sección de historietas del diario. La tira consistía en desenmascarar las técnicas y las convenciones del dibujo tradicional de historieta.

Magola 15 años, Bogotá, 2010.
Magola de Nani es una tira que sirve como un espacio para comentar y explicar el mundo y la desigualdad de género a través de la mirada del personaje principal. En 1995 se empieza a publicar la tira Magola de Nani en El Espectador. El personaje le ha llegado a lectores en España, México y Estados Unidos.


Timmy y Mitty de Truchafrita es el más reciente de los cómics reseñados en este recorrido. Se trata de una serie de tiras de humor absurdo y en algunos casos surreal que no deja espacio para contenidos predecibles. Se publicó en los páginas de El Colombiano en 2012.

Pie de página, marzo 1 de 2005.
La revista literaria Pie de página fue uno de los primeros medios culturales colombianos que cubrió la historieta. En cada edición se publicó una historieta de una página del dibujante y diseñador Muyi Neira.

La Prensa, diciembre 22 de 1991.
Alberto Rodríguez es uno de los principales historietistas de la generación de las revistas de cómic ACME y TNT. Sus historietas en “La Tiradera” de La Prensa mezclaban los escenarios surreales con el comentario político de una manera única.

Otro grupo de historietas colombianas a tener en cuenta son las que han tratado el tema de la violencia en el país.Son intentos desde las viñetas por comprender lo incomprensible utilizando el poder de la imagen y la narración gráfica.

La Palabra, julio 1 de 1992.

Con guiones de Óscar Campo y dibujo de José Campo, la sección “Viñetas Negras” del periódico La Palabra de la Universidad del Valle es un ejemplo de historieta documental. Estos dos hermanos realizaron cómics que denunciaban actos de violencia en los barrios de Cali al comienzo de los noventa.

El Espectador, febrero 1 de 2013
Durante dos años, Johan y Mónica, los protagonistas de Los Perdidos de Pablo Guerra y Federico Neira hicieron un recorrido geográfico e histórico por los fantasmas mudos del conflicto armado en el país.

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La historia en historieta
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Cómic y caricatura
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miércoles, 5 de julio de 2017

Historieta colombiana de prensa - Idiosincrasia por Pablo Guerra #comiccolombiano

Misia Escopeta, los diálogos de Mojicón y algunos momentos de Don Amacise son el comienzo de los personajes costumbristas en la historieta colombiana de prensa que siempre ha estado interesada por representar la cotidianidad del país. Sin embargo, es importante notar que buena parte del ejercicio de capturar el ritmo y las idiosincrasias locales está inspirado en casos internacionales en los que el cómic tiene un gran impacto cultural. En estos registros de la cotidianidad, sus autores están negociando la convergencia entre un conocimiento profundo de las posibilidades del cómic internacional y la necesidad de seducir a un público que quiere verse reflejado pero que tienen la expectativa de encontrar a personajes como Tarzán, Carlitos y Modesty Blaise. Tal vez uno de los grandes retos de la historieta colombiana es justamente ser capaz de establecer una conexión cultural y emocional con el público ya no a partir de las versiones colombianizadas de una fórmula internacional, sino como un proyecto personal y único. 

Sábado, julio 21 de 1945.
El semanario Sábado incluía varias historietas en su sección de humor: además de las tiras de Adolfo Samper, un joven Chapete publicaba Así somos, una serie de tiras que utilizaba como hilo conductor los comportamientos más característicos de los colombianos. 

Sábado, julio 7 de 1945.
Por su parte, López Ruiz publicaba una tira titulada Música a todo. Se trata de series de tres viñetas en donde se conecta una profesión o una ocupación con una canción a través de un juego de palabras.

Por lo general, las idiosincrasias que aparecen en las historietas de prensa pertenecen al ámbito de la ciudad: en vez de los dichos y las costumbres regionales, la mayoría de las historietas nacionales de esta categoría toman y retoman a los personajes de determinadas subculturas juveniles o a íconos culturales de diferentes épocas. Sobre el caso de Copetín de Ernesto Franco se habla en profundidad en el capítulo dedicado al dibujante capitalino. A continuación se reseñan otros ejemplos de historietas con un énfasis en lo idiosincrático. 

El Tiempo, abril 22 de 1972.
En 1972, El Tiempo abrió un concurso para encontrar nuevas historietas colombianas. Entre los ganadores estuvo Armando Buitrago, más conocido como Ugo Barti, con Clubman, un miembro de la élite que solía aparecen con alguna bebida alcohólica y que satirizaba la sociedad capitalina. 

El Pueblo, diciembre 7 de 1975.
En una de las separatas dominicales del diario El Pueblo de Cali aparecía la tira de página entera El teniente colombino de Valverde. En cada entrega de esta historieta de humor, este detective resuelve un caso criminal de manera inesperada.

Juan Paradoja, Bogotá, Oveja Negra, 1980.
Al final de los años setenta aparecen los cómics Juan Paradoja, de Darry, en varios medios impresos.
Juan Paradoja trata de encontrar ideas que son contradictorias entre sí.

 En los noventa destacan Javier de Evaristo Ramos, Querubín de Grosso y Charly y Dina de Rincón. “La Tiradera” de La Prensa fue un espacio en el que se puede apreciar el trabajo de muchos de los historietistas que, durante la década de los noventa, serían los animadores de publicaciones autogestionadas como ACME, El Bus y TNT.

El Tiempo, enero 8 de 1988.
Jorge Grosso es uno de los principales gestores y creadores de historietas de finales de los ochenta en Colombia. Además de su trabajo en “La Tiradera”, Grosso desarrolla Querubín para la sección de tiras cómicas diarias junto La princesa Creolina y Atila, entre otros. 

La Prensa, diciembre 28 de 1991.
Esta edición de “La Tiradera”, la sección de cómics de La Prensa, fue publicada el día de los inocentes de 1991. La inocentada consistió en hacer apropiaciones libres de los personajes internacionales más populares como Justo y Franco y Calvin & Hobbes. 

La Prensa, junio 16 de 1991.
Una muchacha universitaria y su grupo de amigos sirvieron como eje de una de las tiras de prensa de Bernardo Rincón. 

La Prensa, junio 2 de 1991.
Santiago Díaz es uno de los historietistas de prensa de finales del siglo XX con más recorrido. Empieza publicando su trabajo en “La Tiradera”, aunque su tira más recordada es Cuentos dibujados que aparece en las Lecturas Dominicales de El Tiempo

La Prensa, diciembre 29 de 1991.
En San Victorino de Gámez el humor negro se utiliza para contar las situaciones de un ladrón bogotano. El autor usa animales humanizados. 

Compact comics, No. 2, 1996.
Javier fue uno de los principales referentes de finales de los ochenta y principios de los noventa por cuenta del juego ¿Dónde está Javier? Tiempo después aparecen los cómics de Javier en donde se narran las aventuras cotidianas de este rockero dibujado. 

Diario del Sur, diciembre 4 de 1994.
En Diario del Sur se encuentran varios ejemplos de historietas que hablan sobre la cotidianidad en la ciudad de Pasto como Los Bohemios, de Rosero, los Pastusos Pastas, de Joker, y la Familia Tarapués, de Quique. 


Shock, abril 2004.
El Drake, de Pablo Guerra y Camilo Sánchez, inaugura la sección de cómics de la revista juvenil Shock. En este espacio se publican, además, la historieta de la modelo Tatiana de los Ríos de Álvaro Tangarife y 4 extraños en DC de Jaime Moreno.

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miércoles, 7 de junio de 2017

Historieta colombiana de prensa - Cómic y caricatura por Pablo Guerra #comiccolombiano

Un aspecto clave a la hora de analizar la historieta de prensa en Colombia es dilucidar la relación que existe entre el arte secuencial, la caricatura política y los personajes caricatográficos. En la historieta se utiliza la secuencia de viñetas para expresar una idea o contar una historia. Si bien no es indispensable que exista un personaje central o una difusión en medios, buena parte de la historieta colombiana en el siglo XX está ligada a la comunicación masiva y a la popularidad de sus principales referentes. A diferencia de la caricatura política, el contenido de los cómics no depende de hechos coyunturales. La historieta puede ser leída y disfrutada incluso cuando el contexto histórico se desconoce o pierde relevancia para el lector.


La página de arriba es considerada la primera caricatura política colombiana. Si bien no se trata de una historieta, es un ejercicio que utiliza una misma imagen repetida tres veces acompañada de textos distintos (“Nuevas aleluyas”, anónimo, xilografía, 1929 en La caricatura política en Colombia,
Beatriz González, 2009).

 A comienzos del siglo XX, los caricaturistas experimentan con la secuencia de imágenes para comunicar una idea o contrastar visiones o aspectos de un tema. El caricaturista Pepe Gómez, por ejemplo, produce la página “Comodidades de la vida en Chapinero” en Bogotá Cómico (abajo). Se ve cómo se utiliza un tema que unifica las imágenes como si fueran variaciones que aportan apuntes puntuales y que se agregan a la totalidad. 

Bogotá Cómico, No. 57, agosto 17 de 1918.

Varios caricaturistas colombianos del siglo XX, como Chapete y Merino, desarrollaron un estilo de dibujo cercano al de la tira cómica norteamericana. El caso de Hernando Turriago Riaño (Chapete) sobresale porque además produjo secuencias temáticas como el resumen de semana de El Tiempo y otros ejercicios de secuencias narrativas. Un ejemplo es esta secuencia que registra un recorrido por la ciudad de Nueva York en 1948.

El Tiempo, agosto 3 de 1948.

Otro uso de la secuencia se encuentra en los diferentes ejercicios que ofrecen un resumen de la semana en cinco o cuatro caricaturas. Si bien su lectura depende de la coyuntura, este tipo de usos del dibujo hacen pensar en la capacidad de concreción que puede tener una secuencia.

El Tiempo, junio 1 de 1969.

Un caricaturista que navegó entre la historieta y la caricatura fue Pepón, creador de la revista Mini-monos de 1973. Dicha publicación era una continuación de las situaciones cómicas de los personajes del programa de televisión del mismo nombre. Además, en las páginas del Magazine Dominical de El Espectador y las Lecturas Dominicales de El Tiempo realizó ensayos temáticos que en ocasiones recordaban los libros de Rius.

El Tiempo, octubre 10 de 1976.

Por su parte, en la carrera de Antonio Caballero como caricaturista aparecen varios “cartones” de humor gráfico que utilizan de maneras distintas la secuencialidad y un estilo de dibujo libre que recuerda la tradición del mexicano Abel Quezada y el estadounidense Jules Feiffer. En obras como la historia de Colombia que produjo para Cromos en los años cincuenta desarrolla el ensayo gráfico. Aunque para Caballero el contenido gráfico no es una prioridad, parte de su trabajo como caricaturista y humorista gráfico tiene una fuerte relación con la historieta.

Lecturas Dominicales, febrero 6 de 1972.


Desde 1983, Pedro Pablo Enríquez, Quique, ha sido colaborador del Diario del Sur de Pasto.

En sus páginas ha explorado distintos tipos de caricaturas e historietas que han registrado los personajes de la ciudad de manera particular. La familia Tarapués tiene una especial recordación en los lectores del diario.

Diario del Sur, diciembre 18 de 1984.

En el ensayo “El aporte de Ana María Tause al nuevo paradigma de la caricatura. Semiótica, caricatografía y narrativa vital”, Carlos Alberto Villegas Uribe define el personaje caricatográfico como un protagonista de ficción que se resuelve en una sola viñeta. En este tipo de relato gráfico “predomina la función referencial del texto sobre las posibilidades expresivas del dibujo”, por lo tanto, es diferente a la historieta. Algunos ejemplos de este tipo de personajes son Negra Nieves de Consuelo Lago, Aleida de Vladdo, Don Roque de Al Donado y Tatia de la Torre, entre muchos otros.



La Negra Nieves de Consuelo Lago es uno de los primeros personajes caricatográficos de la prensa colombiana. Aunque ha sufrido transformaciones y actualizaciones, no se debe confundir con una historieta.

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lunes, 8 de mayo de 2017

Historieta colombiana de prensa - Los Monos por Pablo Guerra #comiccolombiano

Los Monos #12, diciembre 6 de 1981.
En 1981 aparece la separata dominical Los Monos, la publicación más importante de historietas colombianas de los años ochenta. Por sus páginas pasó un buen número de autores que pudieron dar a conocer sus creaciones entre el público masivo. Sobresale el nombre de Jorge Peña quien, además, de creador, actuó de manera intermitente como editor de la revista. Además, es el creador del aventurero amazónico Tukano, uno de los personajes más recordados por los lectores de la época. Durante su existencia de casi dos décadas, Los Monos tuvo un carácter infantil que, por momentos, chocó con los contenidos más cercanos a la historieta de vanguardia y de aventuras.



Paradójicamente, Los Monos comenzó publicando exclusivamente material extranjero como se da a entender en la portada del número 1 de septiembre 20 de 1981. Sin embargo, en el número 6, y gracias a la insistencia de Jorge Peña, se incluyó el primer capítulo de siete páginas de "La Colonia" de Bernardo Ríos, una historieta de ciencia ficción inspirada en los maestros europeos del género. A partir de ese momento, Ríos, con distintas historias, y Peña, con "Tukano", alternarán la sección de aventuras.


Bernardo Ríos fue un historietista que durante los primeros años de Los Monos publica varias caricaturas en capítulos de cinco a ocho páginas. Entre ellas están La coloniaLa sentencia y Enor,
que hacen parte de una misma historia de ciencia ficción fantástica. ().

Los Monos, enero 24 de 1982.

Como se puede leer en el capítulo publicado el 29 de noviembre de 1981, Tukano es un niño que vive en las calles de Bogotá y que logra colarse en un vuelo que lo lleva a la selva amazónica colombiana. Allí se convierte en una especie de defensor de la naturaleza y de los indígenas de la región enfrentándose a aventuras fantásticas.


Los monos #11 , noviembre 29 de 1981.
Para La biblia Shock del cómic de 2005, se le pide a Jorge Peña que realice una nueva página de "Tukano". Dicha historieta narra el regreso del personaje a la ciudad de Bogotá, donde lo atropella un bus.

El final del aventurero (La biblia Shock del cómic, Bogotá, 2005). 

También en 1981 (noviembre 29 de 1981) se publica por primera vez "Los cuidapalos" de Jaime López, una historieta que narra pequeñas escenas humorísticas protagonizadas por un grupo de boy-scouts que tratan de conservar el medio ambiente. En esta entrega de mayo 23 de 1982, vemos una alusión a la reacción de la crítica.

Los monos #36, mayo 23 de 1982.
El 3 de enero de 1982 se publica la primera entrega de Marcianitos, una tira humorística de Efraím Monroy que cuenta las aventuras de una pareja de extraterrestres que recorren la Tierra. A continuación, vemos a los extraterrestres descubrir el agua tibia.

Los Monos #23, febrero 21 de 1982.
La historieta humorística "Pacho y el dibujante" narra las desventuras de Pacho, un superhéroe que tiene que enfrentarse, entre otras cosas, a su propio dibujante. La historieta se publicó en dos etapas: la primera, con dibujos de Diego Toro y guiones de Jairo Álvarez Osorio, y la segunda, en 1990, con guiones de Miguel Osorio, color de Gabriel Bernal y dibujos del mismo Diego Toro.

Los Monos Vol. 2 #3, diciembre 16 de 1990.

En los años siguientes, se suman otras series de duración variable como "Parques Nacionales" de Tomás Estévez, "Los mediomedia" de Álvaro Rahirant Gómez, "Humanos" de Carlos Alguien, "Bonifacio" de Armando, "Bip" de Azeta y "Los aborígenes" de Harry.

Parques nacionales, con dibujos de Tomás Estévez, 
fue hecha en colaboración con la Universidad Nacional
(Los Monos #186, abril 14 de 1985). 
Entre 1995 y 1998, el argentino Daniel Rabanal, que por ese momento estaba radicado en Colombia, publica las aventuras de Gato, una serie que ganó el premio Yambo del Festival de Lucca en Italia. Se trata, sin duda, de uno de los hitos de la historieta local, pues logró utilizar espacios tradicionales de Bogotá y de la Amazonía como escenarios perfectos para sus historias. Se publicaron cuatro aventuras anuales: “El triángulo de la Candelaria”, “La isla del Griego”, “La hermandad de Agua Clara” y “El tesoro de la Santamaría”.



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lunes, 24 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - La historia en historieta de Pablo Guerra #comiccolombiano

El recurso de utilizar la historieta para popularizar la biografía de personajes relevantes de la historia nacional o para escenificar periodos de ella es recurrente desde los años cuarenta hasta la actualidad. La serialización de dichas versiones de la historia será el motor de un gran número de historietas de prensa durante los años setenta. Los primeros ejemplos encontrados, La vida del general Santander de Lisandro Serrano y La vida de Olaya Herrera de Augusto Quevedo, utilizan una técnica acartonada tanto en el dibujo como en los textos. Ambas son de corta duración y tienen una clara intención pedagógica.

I

El Tiempo, mayo 5 de 1940
Durante varios meses a mediados de 1940, el periódico El Tiempo publicó la historieta La vida del general Santander de Lisandro Serrano. En ella se utiliza una técnica acartonada tanto en el dibujo como en los textos y hay una clara intensión pedagógica. Serrano fue un dibujante y caricaturista que, al mismo tiempo que Adolfo Samper, fue colaborador de Mundo al día en los años veinte. En varias ocasiones, se le encargó la tarea de hacer reportajes gráficos de reuniones sociales y visitas diplomáticas a la ciudad de Bogotá.  

En 1945, el joven artista Augusto Quevedo serializa la vida de Enrique Olaya Herrera en las páginas del semanario liberal Batalla. Al igual que las historietas creadas por Adolfo Samper para esa publicación (Godofredo Cascarrabias y Arcadia conservadora), se trata de una apuesta igualmente pedagógica pero con una intensión política mucho más evidente.

Batalla, febrero 16 de 1945
II


A partir de la publicación de Calarcá de Carlos Garzón en El Tiempo comienza una segunda etapa de historietas históricas que buscan presentar un dibujo consecuente con la técnica de las tiras de aventuras. El guion también se vuelve más ambicioso, aunque por momentos se exageran situaciones para que las historietas sean más atractivas. Además de Calarcá, El Espectador publica La Gaitana de Serafín Díaz; El Pueblo de Cali, Ibaná con guion de M. Puerta y dibujo de McCormic; y el Suplemento en Colores de El Tiempo, Los conquistadores con guion de Espinosa y Navas y dibujo de LaTorre, Valbuena y Rojo.


El Tiempo, marzo 3 de 1969
El creador de Calarcá, Carlos Garzón, es el historietista colombiano de mayor impacto en la historieta norteamericana. En la tira contará con la ayuda de Jorge Peña, uno de sus compañeros en la revista de cómics colombianos Superhistorietas. Peña además, fue la figura clave en la creación de la revista Los Monos y del personaje Tukano.

Suplemento de Colores, marzo 8 de 1970

En 1970 el Magazine Dominical de El Espectador anunció la publicación de La Gaitana de Serafín Díaz tal vez en respuesta al impacto de Calarcá en El Tiempo. Esta historieta se publicó tanto en las ediciones diarias en blanco y negro, como en la dominical, donde aparece a color. 

Magazine Dominical, enero 25 de 1970
La Gaitana de Serafín Díaz deja de publicarse en mayo de 1970. Se registraron las reacciones a la tira tanto al momento en que empezó a publicarse como cuando fue descontinuada. Se le criticó el hecho de hacer una versión idealizada y occidentalizada de la líder indígena y sus compañeros. Este es un ejemplo de la tensión constante que existió en la historieta histórica de la época entre el entretenimiento y el deber pedagógico. Como suele pasar con muchos proyectos de difusión de la "historia" entre el público masivo, el papel de la historieta es funcional y choca con las necesidades de expresión y exploración gráfica de sus autores. 

El Pueblo, diciembre 12 de 1975
En 1975, el diario El Pueblo de Cali publica varias historietas nacionales. Entre ellas está Ibaná de McCormick y Puerta. La protagonista, Ibaná, una estudiante de antropología, investiga los tesoros perdidos de la época precolombina.


Suplemento en Colores, octubre 2 de 1977
En 1977 Los conquistadores de Espinosa, Navas, LaTorre, Valbuena y Rojo fue publicada en la edición dominical de El Tiempo. Según su primera entrega, esta historieta también fue serializada en la revista juvenil Julián del Ejército de Colombia. A diferencia de los referentes anteriores de esta misma década, esta serie se centra en los conquistadores y no en los líderes indígenas. 

En la década de los setenta también se producen tiras de humor que transcurren en contextos históricos particulares, como Los invasores de Elkin Obregón publicada en El Colombiano de Medellín y Castillo de Frailes de Valverde. En los años ochenta aparecen varios ejemplos de biografías de deportistas colombianos y personajes de la actualidad publicados por Jorge Peña en Los Monos de El Espectador y Fabián Tuñon Benzo en La Libertad de Barranquilla.

El Colombiano, 1975
En 1975, Elkin Obregón empieza a publicar la tira Los invasores en El Colombiano de Medellín.
Es una de las más recordadas por sus lectores pues utilizaba la estructura humorística de los personajes de la tira de la vida cotidiana aplicada al escenario de la Conquista. Así, hay un doble referencia tanto a los hechos de la historia como a los hechos de actualidad. 

El Pueblo, diciembre 6 de 1975
El castillo de los frailes de Valverde también se publicó en El Pueblo de Cali a partir de 1975. Se trata de un grupo de frailes de la Edad Media que reflexionan sobre la actualidad del siglo XX en una especie de paradoja temporal que les permite indagar sobre tecnologías anacrónicas y reaccionar a la publicidad y al consumismo. 

III

Para terminar esta sección, se reproduce Pan pa’l circo, una tira de Quiló publicada en 1991 en la sección “La Tiradera” del diario La Prensa de Bogotá, se pregunta sobre qué se quiere enseñar cuando se enseña historia.

La Prensa, junio 9 de 1991