lunes, 24 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - La historia en historieta de Pablo Guerra #comiccolombiano

El recurso de utilizar la historieta para popularizar la biografía de personajes relevantes de la historia nacional o para escenificar periodos de ella es recurrente desde los años cuarenta hasta la actualidad. La serialización de dichas versiones de la historia será el motor de un gran número de historietas de prensa durante los años setenta. Los primeros ejemplos encontrados, La vida del general Santander de Lisandro Serrano y La vida de Olaya Herrera de Augusto Quevedo, utilizan una técnica acartonada tanto en el dibujo como en los textos. Ambas son de corta duración y tienen una clara intención pedagógica.

I

El Tiempo, mayo 5 de 1940
Durante varios meses a mediados de 1940, el periódico El Tiempo publicó la historieta La vida del general Santander de Lisandro Serrano. En ella se utiliza una técnica acartonada tanto en el dibujo como en los textos y hay una clara intensión pedagógica. Serrano fue un dibujante y caricaturista que, al mismo tiempo que Adolfo Samper, fue colaborador de Mundo al día en los años veinte. En varias ocasiones, se le encargó la tarea de hacer reportajes gráficos de reuniones sociales y visitas diplomáticas a la ciudad de Bogotá.  

En 1945, el joven artista Augusto Quevedo serializa la vida de Enrique Olaya Herrera en las páginas del semanario liberal Batalla. Al igual que las historietas creadas por Adolfo Samper para esa publicación (Godofredo Cascarrabias y Arcadia conservadora), se trata de una apuesta igualmente pedagógica pero con una intensión política mucho más evidente.

Batalla, febrero 16 de 1945
II


A partir de la publicación de Calarcá de Carlos Garzón en El Tiempo comienza una segunda etapa de historietas históricas que buscan presentar un dibujo consecuente con la técnica de las tiras de aventuras. El guion también se vuelve más ambicioso, aunque por momentos se exageran situaciones para que las historietas sean más atractivas. Además de Calarcá, El Espectador publica La Gaitana de Serafín Díaz; El Pueblo de Cali, Ibaná con guion de M. Puerta y dibujo de McCormic; y el Suplemento en Colores de El Tiempo, Los conquistadores con guion de Espinosa y Navas y dibujo de LaTorre, Valbuena y Rojo.


El Tiempo, marzo 3 de 1969
El creador de Calarcá, Carlos Garzón, es el historietista colombiano de mayor impacto en la historieta norteamericana. En la tira contará con la ayuda de Jorge Peña, uno de sus compañeros en la revista de cómics colombianos Superhistorietas. Peña además, fue la figura clave en la creación de la revista Los Monos y del personaje Tukano.

Suplemento de Colores, marzo 8 de 1970

En 1970 el Magazine Dominical de El Espectador anunció la publicación de La Gaitana de Serafín Díaz tal vez en respuesta al impacto de Calarcá en El Tiempo. Esta historieta se publicó tanto en las ediciones diarias en blanco y negro, como en la dominical, donde aparece a color. 

Magazine Dominical, enero 25 de 1970
La Gaitana de Serafín Díaz deja de publicarse en mayo de 1970. Se registraron las reacciones a la tira tanto al momento en que empezó a publicarse como cuando fue descontinuada. Se le criticó el hecho de hacer una versión idealizada y occidentalizada de la líder indígena y sus compañeros. Este es un ejemplo de la tensión constante que existió en la historieta histórica de la época entre el entretenimiento y el deber pedagógico. Como suele pasar con muchos proyectos de difusión de la "historia" entre el público masivo, el papel de la historieta es funcional y choca con las necesidades de expresión y exploración gráfica de sus autores. 

El Pueblo, diciembre 12 de 1975
En 1975, el diario El Pueblo de Cali publica varias historietas nacionales. Entre ellas está Ibaná de McCormick y Puerta. La protagonista, Ibaná, una estudiante de antropología, investiga los tesoros perdidos de la época precolombina.


Suplemento en Colores, octubre 2 de 1977
En 1977 Los conquistadores de Espinosa, Navas, LaTorre, Valbuena y Rojo fue publicada en la edición dominical de El Tiempo. Según su primera entrega, esta historieta también fue serializada en la revista juvenil Julián del Ejército de Colombia. A diferencia de los referentes anteriores de esta misma década, esta serie se centra en los conquistadores y no en los líderes indígenas. 

En la década de los setenta también se producen tiras de humor que transcurren en contextos históricos particulares, como Los invasores de Elkin Obregón publicada en El Colombiano de Medellín y Castillo de Frailes de Valverde. En los años ochenta aparecen varios ejemplos de biografías de deportistas colombianos y personajes de la actualidad publicados por Jorge Peña en Los Monos de El Espectador y Fabián Tuñon Benzo en La Libertad de Barranquilla.

El Colombiano, 1975
En 1975, Elkin Obregón empieza a publicar la tira Los invasores en El Colombiano de Medellín.
Es una de las más recordadas por sus lectores pues utilizaba la estructura humorística de los personajes de la tira de la vida cotidiana aplicada al escenario de la Conquista. Así, hay un doble referencia tanto a los hechos de la historia como a los hechos de actualidad. 

El Pueblo, diciembre 6 de 1975
El castillo de los frailes de Valverde también se publicó en El Pueblo de Cali a partir de 1975. Se trata de un grupo de frailes de la Edad Media que reflexionan sobre la actualidad del siglo XX en una especie de paradoja temporal que les permite indagar sobre tecnologías anacrónicas y reaccionar a la publicidad y al consumismo. 

III

Para terminar esta sección, se reproduce Pan pa’l circo, una tira de Quiló publicada en 1991 en la sección “La Tiradera” del diario La Prensa de Bogotá, se pregunta sobre qué se quiere enseñar cuando se enseña historia.

La Prensa, junio 9 de 1991
Continúe leyendo la Historieta colombiana de prensa:
Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
(El siguiente capítulo se publicará el martes 2 de mayo de 2017)

lunes, 17 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - Ernesto Franco y Copetín por Pablo Guerra #comiccolombiano

La primera tira cómica de Copetín lo muestra interactuando con uno de los “doptores” (El Tiempo, abril 16 de 1962). 
Ernesto Franco es un historietista y dibujante colombiano. Creó el personaje de historieta más reconocido y recordado en el país durante el siglo XX, Copetín. La primera tira de este “gamín”, un niño que vive en las calles del centro de Bogotá, se publicó en abril 16 de 1962. Para crearlo, Franco se inspiró en un niño que pedía limosna y comida cerca del restaurante que su esposa tenía en el centro de la ciudad. Con la sucesión de tiras, Copetín desarrolla un humor negro que le permite abordar la desigualdad, la dureza y la inseguridad de Bogotá de una manera diferente a la que reportaban las noticias. Por lo general, la mirada de Copetín y sus compañeros será la voz del sentido común que señala las vanidades, los excesos y los absurdos de los bogotanos.

Nota de la sección editorial de El Tiempo con la que se introdujo al personaje.

Una de las particularidades de Copetín son las acciones secundarias de los fondos. Mientras transcurren los diálogos y las acciones de los protagonistas, vemos a personajes esperando un taxi, conversando o, incluso, lanzándose por la ventana de uno de los edificios del Centro.

El Tiempo, febrero 15 de 1969

La figuración y éxito de Copetín inspiraron un primer intento colectivo por dignificar y visibilizar la historieta en Colombia. En 1967 se presenta la primera exposición Tira Cómica Colombiana organizada por el grupo de amigos de las historietas gráficas liderado por Hernando Salcedo Silva. Décadas después, Franco y su creación recibirán varios reconocimientos.

Suplemento de El Tiempo, julio 2 de 1972
En los años setenta Franco empieza a producir Copetín como una tira dominical titulada Feliz domingo. Si bien la primera tira de prensa a color se remonta a los años de Mojicón (1928 para ser exacto), a partir de la década de los setenta se empieza a volver una práctica común para las ediciones dominicales como es el caso de La Gaitana de Serafín Díaz, El teniente colombino de Valverde, entre otros. Por otro lado, los personajes que acompañan a Copetín adquieren más relevancia y recordación a medida que la tira acumula viñetas y lectores. 

Los Monos, junio 10 de 1990

Franco siguió trabajando en El Tiempo por muchos años, pero para finales de los ochenta Copetín desaparece de las páginas de este diario. Tendrá un paso relativamente fugaz pero muy interesante por las páginas de Los Monos de El Espectador. La llegada del personaje a este medio implicó que le dedicaran varias portadas como la que se reproduce arriba.

Con un estilo de dibujo maduro y un desarrollo muy sólido de los personajes, Franco utiliza esta serie para hablar sobre la actualidad y seguir consolidando su mirada cínica desde el humor negro. En la tira de abajo, Copetín reflexiona sobre las posibilidades de paz en el país luego de que el grupo guerrillero M19 dejara las armas en marzo de 1990 y, paradójicamente, unos pocos días antes del asesinato del candidato a la presidencia de ese grupo, Carlos Pizarro. 

Los Monos, abril 15 de 1990

En los años noventa, Franco publica la tira Yarumoradas en la revista Historias del Profesor Yarumo. Otras versiones del personaje aparecen en el suplemento de historieta de El Tiempo durante ese mismo periodo. 

Las Historietas del Profesor Yarumo, No. 51, 1996

La tira más reciente de Copetín se publica en La biblia Shock del cómic en 2005 como parte de una selección de exponentes de la historieta en Colombia. Copetín fue un personaje que logró contar la vida cotidiana de la ciudad construyendo una narrativa paralela a las noticias, los editoriales y las caricaturas políticas. Además de Copetín y sus otras historietas, Franco ha producido el jeroglífico diario de El Tiempo por más de 30 años.

La biblia Shock del cómic, Bogotá, 2005

Siga leyendo otros capítulos de la Historieta colombiana de prensa:
Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
La siguiente entrega de este especial se publicará el 24 de abril de 2017)

lunes, 10 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - Adolfo Samper y sus personajes por Pablo Guerra #comiccolombiano

Mojicón y Adolfo Samper juntos en una viñeta. Mundo al día, 4 de febrero de 1928.  

Adolfo Samper es el primer historietista colombiano. Trabajó como caricaturista político y dibujante en medios impresos entre 1921 y 1965 . Desde el comienzo de su carrera produjo historietas cortas humorísticas sobre temas cotidianos en revistas como Cromos y Buen Humor. En 1924 empezó a publicar Mojicón, el primer personaje recurrente de la historieta nacional, en la contraportada del periódico Mundo al Día. Sin embargo, Samper renegó de esta creación pues fue producto de la insistencia del editor Arturo Manrique quien quería replicar el éxito de las tiras norteamericanas de la época. Así, en sus comienzos, Mojicón es una copia literal de los dibujos de la tira Smitty, de Walter Berndt. El trabajo de Samper entonces consistía en adaptar los diálogos a la usanza de la Bogotá de la época. Con el tiempo, Samper desarrolló sus propios dibujos e historias aunque siempre mantuvo los personajes de Berndt.

Primer Mojicón de Adolfo Samper. Mundo al Día, 19 de febrero de 1924.

La primera tira de Mojicón apareció en la edición de Mundo al Día del 19 de febrero de 1924. Abajo se incluye la tira dominical de Smitty que fue copiada cuadro por cuadro por Samper y que fue publicada originalmente en el Chicago Sunday Tribune del 9 de septiembre de 1923. De su comparación se desprenden varias conclusiones: aunque Samper calcó las imágenes, su verdadera intervención sucede en el proceso de adaptación de los diálogos. En el caso de la primera tira, incluye el lenguaje típicamente bogotano incluso cuando en la versión original no propone un "uso idiosincrático". Así, adapta "Need help, boys?" como "¿Necesitan ayuda, chaticos?"; y, reemplaza la alusión en el original a que el padre se lesionó "jugando con pólvora" por una alusión humorística al transporte de la Bogotá de la época: "¿Vienes de pasear en taxis?".

Smitty de Walter Brendt. Chicago Tribune, 9 de septiembre de 1923.
Con el tiempo, Samper utiliza otras series además de Smitty. Por ejemplo, en la tira de Mojicón publicada el 27 de septiembre de 1924, aparece el personaje Walter Wallet de Gasoline Alley del historietista Frank King. De igual manera, cuando introduce personajes como la hermana de Mojicón, toma viñetas y diseños de series como Winnie Winkle, the breadwinner de Joseph Medill Patterson y Martin Branner. Todas estas series, también, se publicaban en la edición dominical del Chicago Tribune.

Mundo al día, 27 de septiembre de 1924.
Para celebrar un aniversario de Mundo al día, el 4 de febrero de 1928, se publicó una edición de 100 páginas en la que por primera vez se produce un capítulo de Mojicón a todo color. De hecho, en esta tira se narra un recorrido por las oficinas del periódico y por el taller de impresión. Es imposible que este episodio haya sido calcado de Smitty o de otra fuente. De igual manera, se encontraron otras páginas de Mojicón que hacen referencia gráfica directa a eventos coyunturales como carnavales universitarios y visitas de celebridades.

Mundo al día, 4 de febrero de 1928 p. 100
Sin embargo, Adolfo Samper nunca firmó las tiras de Mojicón. De hecho, todavía no se ha podido establecer si mientras el artista estuvo en Francia, otro dibujante se encargó de la tira. Esta teoría se hace más plausible con el descubrimiento de la tira del 4 de enero de 1930 en la que aparecen Mojicón y Bizcochito, su hermano, dando un mensaje de año nuevo en una sola viñeta impresa a color y que está firmada por H. Manrique. 

 Mundo al día, 4 de enero de 1930

Otro hallazgo de esta revisión fue la sección De bola a bola, una tira sin personajes recurrentes que trata temas desligados del acontecer político en series de viñetas. Este material aparece en las páginas interiores del periódico una vez a la semana. Curiosamente, estas entregas sí aparecen firmadas por Samper y dan cuenta de un estilo muy diferente al de Mojicón. La simplificación geométrica de los personajes está muy presente y buena parte del efecto humorístico proviene del contraste de cada una de las viñetas con el texto que la acompaña abajo. De este mismo periodo se ha podido recuperar otra historieta que también llevaba la firma de Samper: La vida de Perejil, una tira de una página que se publicó en la contratapa del suplemento Hogar del periódico El Espectador durante 1926. 

Adolfo Samper, De bola a bola. Mundo al día, 25 de junio de 1927.

Cuando Mundo al Día entró en declive, Samper comenzó a trabajar para El Tiempo. Además de las caricaturas, produjo la tira silente Aventuras de Bambuco que se publicaba alternada con Las aventuras de Adamson del historietista sueco Oscar Jacobsson.

Adolfo Samper. El Tiempo, abril 5 de 1933

En la década de los cuarenta Samper creó sus personajes más importantes y relevantes: Don Amacise y Misia Escopeta en el semanario Sábado. El primero es un tinterillo que se acomoda descaradamente a la coyuntura política del momento. Por sus viñetas desfilan las principales figuras de la política nacional e internacional. Esta será la más popular de sus invenciones: el semanario le dedica un artículo donde lo describe como el primer gran personaje de la historieta colombiana.

Don Amacise. Revista Sábado, 1ro de enero de 1944
Por su parte, Misia Escopeta, una solterona bogotana, es el personaje más costumbrista de Samper. A principios de los años cincuenta, el semanario Sábado le propuso a Samper saldar el pago por su trabajo con la publicación de una revista exclusivamente dedicada al cómic: Amacise. La revista estuvo en circulación poco más de un año. y su revisión está todavía pendiente.

Misia Escopeta. Revista Sábado 4 de mayo de 1946

En Batalla, un semanario editado por la dirección liberal, Samper publica Godofredo Cascarrabias, una caricatura de un conservador a ultranza quien, junto a su fiel interlocutor, critica todo lo que se le cruza. Otra de las historietas de Samper publicadas en Batalla es Arcadia conservadora, una tira en la que cada viñeta representa una escena en la que se critica abiertamente al conservatismo. 


Godofredo Cascarrabias. Semanario Batalla, 29 de diciembre de 1944.
En 1948 crea el personaje Polín, una especie de continuación de Mojicón para el diario El Tiempo. Esta tira fue el principal atractivo de la sección infantil que solo duró unos pocos meses. En los años setenta Samper decide retirar su pluma para dedicarse de lleno a la docencia, pues, luego de décadas de trabajo gráfico, considera que el dinero que recibe no se compadece con su trabajo. 

A manera de conclusión, este recorrido permite asistir al proceso de exploración, aprendizaje y maduración de Adolfo Samper como historietista. No sobra decir que si bien Mojicón es su creación más citada y la única que parece no estar condenada al olvido por la novedad de ser reconocida como la primera historieta colombiana, la obra secuencial de Samper no puede ser reducida a la copia mecánica de una tira extranjera. El trabajo gráfico de este artista y otros colaboradores de Mundo al día, como Lisandro Serrano y H. Manrique, inauguró el cómic en el país y dejó una huella que daría muy buenos frutos en los cómics de los semanarios Batalla y Sábado en cuanto a la carrera de Samper. Es bueno notar, además, que mientras Mundo al día desaparecía al final de la década de los treintas, otros periódicos abrieron sus páginas a lo que vendría a conocerse como las tiras cómicas.
¿Por qué esta apertura a las historietas no incluyó en mayor número y constancia autores colombianos? Mucho se podría especular pero pareciera que ante la aplastante realidad de un país polarizado, pobre y violento, las desventuras cotidianas locales no ofrecían la sensación de escape que permitían Tarzán, Dick Tracy y Lorenzo.

Anuncio de Polín en El Tiempo, 30 de enero de 1948.

Nota del autor: Esta es una versión revisada del texto original. Buena parte de los datos que complementan la información recaudada en 2014, fueron producto de una investigación independiente realizada con el profesor Bernardo Rincón de la Universidad Nacional.

Siguiente capítulo: Copetín de Ernesto Franco

lunes, 3 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa de Pablo Guerra - Introducción #comiccolombiano

Hoy empezamos a publicar una versión revisada del especial Historieta Colombiana de Prensa que el investigador, editor y guionista Pablo Guerra hizo para la Biblioteca Nacional de Colombia en alianza con el Festival Entreviñetas en 2014. La intención es ordenar la información de manera unificada para facilitar su consulta y difusión. Además, en los últimos años se han producido varios hallazgos que enriquecen esta nueva versión de los textos originales. En vista de su extensión, publicaremos este contenido en varias entregas a partir de la estructura planteada por la investigación. Esperamos que sirva para una mejor comprensión del desarrollo del cómic en Colombia. 

La versión original del especial puede ser consultada en esta página de la BNC.


Introducción:

En 2014, el editor y guionista, Pablo Guerra se dio a la tarea de investigar sobre lo que existe del cómic colombiano en los archivos de prensa de la Biblioteca Nacional con el apoyo de la Biblioteca Nacional de Colombia, el Museo Virtual de la Historieta y el Festival Internacional de Cómics Entreviñetas.

Tira de Don Amacise, Revista Sábado. 7 de julio de 1945.

Este recorrido por las viñetas publicadas en prensa durante los últimos 90 años, inicia con Adolfo Samper, primer historietista colombiano, quien trabajó en medios impresos entre 1921 y 1965 como caricaturista político y dibujante. Desde el comienzo de su carrera produjo historietas cortas humorísticas sobre temas cotidianos en revistas como Cromos, Buen Humor y Mundo al Día. De su participación en la revista Buen Humor sobresalen varias colaboraciones de 1922, que nos permiten ubicar las primeras historietas colombianas en 1922. Luego, en 1924 se empezó a publicar Mojicón, el primer personaje recurrente de la historieta nacional, en la contraportada del diario Mundo al Día. Es importante notar que, contrario a lo que afirma Daniel Rabanal en "Panorama del a historieta en Colombia", la tira duró hasta 1933 y el diario desapareció en 1938 aunque en 1934 pasa a ser semanario. En términos generales vale la pena decir que la revisión documental de estos referentes ha permitido puntializar fechas y autores sobre los que solía haber información poco exacta.
Durante los años cuarenta, Samper creó dos personajes de gran popularidad: Don Amacise y Doña Escopeta en el semanario Sábado. Otras de sus creaciones son Polín (El Tiempo, 1948), Las aventuras de Bambuco (El Tiempo, 1933) y La vida de Perejil (Suplemento Hogar, El Espectador, 1926).

Copetín de Ernesto Franco en la revista Los Monos. 10 de junio de 1990.
El especial también destaca el trabajo de Ernesto Franco, historietista y dibujante colombiano, padre del personaje de historieta más reconocido y recordado en el país durante el siglo XX, Copetín. Cargado de un humor negro, Franco abordaba  a través de este niño bogotano que vive en la calle, temas como la desigualdad, la crudeza y la inseguridad de la ciudad de una manera diferente a la que reportaban las noticias.

La Gaitana de Serafín Díaz publiacada en la edición dominical del diario El Espectador. 8 de marzo de 1970.

La historia en historieta, es otra sección del Especial, donde se explora el recurso de utilizar la historieta para popularizar la biografía de personajes relevantes de la historia nacional o para escenificar periodos de ella. De hecho, durante la investigación de este Especial se recuperaron dos historietas biográficas que habían quedado en el olvido: La vida del general Santander (1940) de Lisandro Serrano y La vida de Olaya Herrera (1945) de Augusto Quevedo. El caso de Serrano es interesante porque este dibujante y caricaturista podría considerarse el segundo historietista colombiano pues además de esta biografía publicó varios reportajes gráficos para el diario Mundo al Día. Además, se hace un recuento de historietas sobre la conquista y la colonia producidas en los años setenta del siglo XX como La Gaitana de Serafín Díaz y Calarcá de Carlos Garzón y Jorge Peña, entre otros. 

Los Monos no. 175. 3 de febrero de 1985.
No podía faltar en este Especial sobre la historieta colombiana en prensa, la separata dominical Los Monos, considerada la publicación más importante de historietas colombianas de los años ochenta. Por sus páginas pasó un buen número de autores que encontraron un espacio para llevar sus creaciones al público masivo como Tukano de Jorge Peña, Los cuidapalos de Jaime López, Gato de Daniel Rabanal, Los marcianitos de Efraím Monroy y Pacho y el dibujante de Osorio, Bernal y Álvarez. Estos referentes influenciaron de maneras diversas a las generaciones contemporáneas de historietistas.  

Pepón - Los Psicodélicos. Magazín dominical de El Espectador. 7 de junio de 1970.
Capítulo aparte del especial meceré el tema de Los cómics y la caricatura, en el que se destaca el aporte de figuras como Pepón, creador de la revista Mini-monos de 1973 que falleció en 2016, o  Antonio Caballero y la aparición de los llamados personajes caricatográficos como la Negra Nieves de Consuelo Lago, Aleida de Vladdo, Don Roque de Al Donado y Tatia de De la Torre, entre muchos otros.

León Octavio - Balita la bala perdida & Sue. Libro publicado en 1981 a partir de la tira publicada en El Pueblo de Cali. 

El especial concluye con la sección denominada Otras Miradas, en la que se reseñan casos de series que buscaban experimentar con las formas de la historieta o pretendían iniciar o aportar a discusiones o coyunturas políticas y sociales como los temas medioambientales o el conflicto armado. A medida que la historieta mundial iba ganando terreno como interlocutor político y cultural, autores como los hermanos Campo en Viñetas negras, Nani con Magola o León Octavio con Balita expresaron las preocupaciones de su tiempo en sus historietas. De igual manera, recientemente, aparecen referentes que buscan entremezclar el periodismo y la literatura con el cómic, haciendo aún más diverso este recorrido por otros acercamiento a la producción secuencial.  

Continúe leyendo los capítulos de este especial:
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín