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miércoles, 5 de julio de 2017

Historieta colombiana de prensa - Idiosincrasia por Pablo Guerra #comiccolombiano

Misia Escopeta, los diálogos de Mojicón y algunos momentos de Don Amacise son el comienzo de los personajes costumbristas en la historieta colombiana de prensa que siempre ha estado interesada por representar la cotidianidad del país. Sin embargo, es importante notar que buena parte del ejercicio de capturar el ritmo y las idiosincrasias locales está inspirado en casos internacionales en los que el cómic tiene un gran impacto cultural. En estos registros de la cotidianidad, sus autores están negociando la convergencia entre un conocimiento profundo de las posibilidades del cómic internacional y la necesidad de seducir a un público que quiere verse reflejado pero que tienen la expectativa de encontrar a personajes como Tarzán, Carlitos y Modesty Blaise. Tal vez uno de los grandes retos de la historieta colombiana es justamente ser capaz de establecer una conexión cultural y emocional con el público ya no a partir de las versiones colombianizadas de una fórmula internacional, sino como un proyecto personal y único. 

Sábado, julio 21 de 1945.
El semanario Sábado incluía varias historietas en su sección de humor: además de las tiras de Adolfo Samper, un joven Chapete publicaba Así somos, una serie de tiras que utilizaba como hilo conductor los comportamientos más característicos de los colombianos. 

Sábado, julio 7 de 1945.
Por su parte, López Ruiz publicaba una tira titulada Música a todo. Se trata de series de tres viñetas en donde se conecta una profesión o una ocupación con una canción a través de un juego de palabras.

Por lo general, las idiosincrasias que aparecen en las historietas de prensa pertenecen al ámbito de la ciudad: en vez de los dichos y las costumbres regionales, la mayoría de las historietas nacionales de esta categoría toman y retoman a los personajes de determinadas subculturas juveniles o a íconos culturales de diferentes épocas. Sobre el caso de Copetín de Ernesto Franco se habla en profundidad en el capítulo dedicado al dibujante capitalino. A continuación se reseñan otros ejemplos de historietas con un énfasis en lo idiosincrático. 

El Tiempo, abril 22 de 1972.
En 1972, El Tiempo abrió un concurso para encontrar nuevas historietas colombianas. Entre los ganadores estuvo Armando Buitrago, más conocido como Ugo Barti, con Clubman, un miembro de la élite que solía aparecen con alguna bebida alcohólica y que satirizaba la sociedad capitalina. 

El Pueblo, diciembre 7 de 1975.
En una de las separatas dominicales del diario El Pueblo de Cali aparecía la tira de página entera El teniente colombino de Valverde. En cada entrega de esta historieta de humor, este detective resuelve un caso criminal de manera inesperada.

Juan Paradoja, Bogotá, Oveja Negra, 1980.
Al final de los años setenta aparecen los cómics Juan Paradoja, de Darry, en varios medios impresos.
Juan Paradoja trata de encontrar ideas que son contradictorias entre sí.

 En los noventa destacan Javier de Evaristo Ramos, Querubín de Grosso y Charly y Dina de Rincón. “La Tiradera” de La Prensa fue un espacio en el que se puede apreciar el trabajo de muchos de los historietistas que, durante la década de los noventa, serían los animadores de publicaciones autogestionadas como ACME, El Bus y TNT.

El Tiempo, enero 8 de 1988.
Jorge Grosso es uno de los principales gestores y creadores de historietas de finales de los ochenta en Colombia. Además de su trabajo en “La Tiradera”, Grosso desarrolla Querubín para la sección de tiras cómicas diarias junto La princesa Creolina y Atila, entre otros. 

La Prensa, diciembre 28 de 1991.
Esta edición de “La Tiradera”, la sección de cómics de La Prensa, fue publicada el día de los inocentes de 1991. La inocentada consistió en hacer apropiaciones libres de los personajes internacionales más populares como Justo y Franco y Calvin & Hobbes. 

La Prensa, junio 16 de 1991.
Una muchacha universitaria y su grupo de amigos sirvieron como eje de una de las tiras de prensa de Bernardo Rincón. 

La Prensa, junio 2 de 1991.
Santiago Díaz es uno de los historietistas de prensa de finales del siglo XX con más recorrido. Empieza publicando su trabajo en “La Tiradera”, aunque su tira más recordada es Cuentos dibujados que aparece en las Lecturas Dominicales de El Tiempo

La Prensa, diciembre 29 de 1991.
En San Victorino de Gámez el humor negro se utiliza para contar las situaciones de un ladrón bogotano. El autor usa animales humanizados. 

Compact comics, No. 2, 1996.
Javier fue uno de los principales referentes de finales de los ochenta y principios de los noventa por cuenta del juego ¿Dónde está Javier? Tiempo después aparecen los cómics de Javier en donde se narran las aventuras cotidianas de este rockero dibujado. 

Diario del Sur, diciembre 4 de 1994.
En Diario del Sur se encuentran varios ejemplos de historietas que hablan sobre la cotidianidad en la ciudad de Pasto como Los Bohemios, de Rosero, los Pastusos Pastas, de Joker, y la Familia Tarapués, de Quique. 


Shock, abril 2004.
El Drake, de Pablo Guerra y Camilo Sánchez, inaugura la sección de cómics de la revista juvenil Shock. En este espacio se publican, además, la historieta de la modelo Tatiana de los Ríos de Álvaro Tangarife y 4 extraños en DC de Jaime Moreno.

Siga leyendo otros capítulos de la Historieta colombiana de prensa:
Introducción
Adolfo Samper y sus personajes
Ernesto Franco y Copetín
La historia en historieta
Los Monos
Cómic y caricatura
La idiosincracia
Otras miradas

lunes, 10 de abril de 2017

Historieta colombiana de prensa - Adolfo Samper y sus personajes por Pablo Guerra #comiccolombiano

Mojicón y Adolfo Samper juntos en una viñeta. Mundo al día, 4 de febrero de 1928.   

Adolfo Samper es el primer historietista colombiano. Trabajó como caricaturista político y dibujante en medios impresos entre 1921 y 1965 . Desde el comienzo de su carrera produjo historietas cortas humorísticas sobre temas cotidianos en revistas como Cromos y Buen Humor. En 1924 empezó a publicar Mojicón, el primer personaje recurrente de la historieta nacional, en la contraportada del periódico Mundo al Día. Sin embargo, Samper renegó de esta creación pues fue producto de la insistencia del editor Arturo Manrique quien quería replicar el éxito de las tiras norteamericanas de la época. Así, en sus comienzos, Mojicón es una copia literal de los dibujos de la tira Smitty, de Walter Berndt. El trabajo de Samper entonces consistía en adaptar los diálogos a la usanza de la Bogotá de la época. Con el tiempo, Samper desarrolló sus propios dibujos e historias aunque siempre mantuvo los personajes de Berndt.

Primer Mojicón de Adolfo Samper. Mundo al Día, 19 de enero de 1924.

La primera tira de Mojicón apareció en la edición de Mundo al Día del 19 de enero de 1924. Abajo se incluye la tira dominical de Smitty que fue copiada cuadro por cuadro por Samper y que fue publicada originalmente en el Chicago Sunday Tribune del 9 de septiembre de 1923. De su comparación se desprenden varias conclusiones: aunque Samper calcó las imágenes, su verdadera intervención sucede en el proceso de adaptación de los diálogos. En el caso de la primera tira, incluye el lenguaje típicamente bogotano incluso cuando en la versión original no propone un "uso idiosincrático". Así, adapta "Need help, boys?" como "¿Necesitan ayuda, chaticos?"; y, reemplaza la alusión en el original a que el padre se lesionó "jugando con pólvora" por una alusión humorística al transporte de la Bogotá de la época: "¿Vienes de pasear en taxis?".

Smitty de Walter Brendt. Chicago Tribune, 9 de septiembre de 1923.
Con el tiempo, Samper utiliza otras series además de Smitty. Por ejemplo, en la tira de Mojicón publicada el 27 de septiembre de 1924, aparece el personaje Walter Wallet de Gasoline Alley del historietista Frank King. De igual manera, cuando introduce personajes como la hermana de Mojicón, toma viñetas y diseños de series como Winnie Winkle, the breadwinner de Joseph Medill Patterson y Martin Branner. Todas estas series, también, se publicaban en la edición dominical del Chicago Tribune.

Mundo al día, 27 de septiembre de 1924.
Para celebrar un aniversario de Mundo al día, el 4 de febrero de 1928, se publicó una edición de 100 páginas en la que por primera vez se produce un capítulo de Mojicón a todo color. De hecho, en esta tira se narra un recorrido por las oficinas del periódico y por el taller de impresión. Es imposible que este episodio haya sido calcado de Smitty o de otra fuente. De igual manera, se encontraron otras páginas de Mojicón que hacen referencia gráfica directa a eventos coyunturales como carnavales universitarios y visitas de celebridades.

Mundo al día, 4 de febrero de 1928 p. 100
Sin embargo, Adolfo Samper nunca firmó las tiras de Mojicón. De hecho, todavía no se ha podido establecer si mientras el artista estuvo en Francia, otro dibujante se encargó de la tira. Esta teoría se hace más plausible con el descubrimiento de la tira del 4 de enero de 1930 en la que aparecen Mojicón y Bizcochito, su hermano, dando un mensaje de año nuevo en una sola viñeta impresa a color y que está firmada por H. Manrique. 

 Mundo al día, 4 de enero de 1930

Otro hallazgo de esta revisión fue la sección De bola a bola, una tira sin personajes recurrentes que trata temas desligados del acontecer político en series de viñetas. Este material aparece en las páginas interiores del periódico una vez a la semana. Curiosamente, estas entregas sí aparecen firmadas por Samper y dan cuenta de un estilo muy diferente al de Mojicón. La simplificación geométrica de los personajes está muy presente y buena parte del efecto humorístico proviene del contraste de cada una de las viñetas con el texto que la acompaña abajo. De este mismo periodo se ha podido recuperar otra historieta que también llevaba la firma de Samper: La vida de Perejil, una tira de una página que se publicó en la contratapa del suplemento Hogar del periódico El Espectador durante 1926. 

Adolfo Samper, De bola a bola. Mundo al día, 25 de junio de 1927.

Cuando Mundo al Día entró en declive, Samper comenzó a trabajar para El Tiempo. Además de las caricaturas, produjo la tira silente Aventuras de Bambuco que se publicaba alternada con Las aventuras de Adamson del historietista sueco Oscar Jacobsson.

Adolfo Samper. El Tiempo, abril 5 de 1933

En la década de los cuarenta Samper creó sus personajes más importantes y relevantes: Don Amacise y Misia Escopeta en el semanario Sábado. El primero es un tinterillo que se acomoda descaradamente a la coyuntura política del momento. Por sus viñetas desfilan las principales figuras de la política nacional e internacional. Esta será la más popular de sus invenciones: el semanario le dedica un artículo donde lo describe como el primer gran personaje de la historieta colombiana.

Don Amacise. Revista Sábado, 1ro de enero de 1944
Por su parte, Misia Escopeta, una solterona bogotana, es el personaje más costumbrista de Samper. A principios de los años cincuenta, el semanario Sábado le propuso a Samper saldar el pago por su trabajo con la publicación de una revista exclusivamente dedicada al cómic: Amacise. La revista estuvo en circulación poco más de un año. y su revisión está todavía pendiente.

Misia Escopeta. Revista Sábado 4 de mayo de 1946

En Batalla, un semanario editado por la dirección liberal, Samper publica Godofredo Cascarrabias, una caricatura de un conservador a ultranza quien, junto a su fiel interlocutor, critica todo lo que se le cruza. Otra de las historietas de Samper publicadas en Batalla es Arcadia conservadora, una tira en la que cada viñeta representa una escena en la que se critica abiertamente al conservatismo. 


Godofredo Cascarrabias. Semanario Batalla, 29 de diciembre de 1944.
En 1948 crea el personaje Polín, una especie de continuación de Mojicón para el diario El Tiempo. Esta tira fue el principal atractivo de la sección infantil que solo duró unos pocos meses. En los años setenta Samper decide retirar su pluma para dedicarse de lleno a la docencia, pues, luego de décadas de trabajo gráfico, considera que el dinero que recibe no se compadece con su trabajo. 

A manera de conclusión, este recorrido permite asistir al proceso de exploración, aprendizaje y maduración de Adolfo Samper como historietista. No sobra decir que si bien Mojicón es su creación más citada y la única que parece no estar condenada al olvido por la novedad de ser reconocida como la primera historieta colombiana, la obra secuencial de Samper no puede ser reducida a la copia mecánica de una tira extranjera. El trabajo gráfico de este artista y otros colaboradores de Mundo al día, como Lisandro Serrano y H. Manrique, inauguró el cómic en el país y dejó una huella que daría muy buenos frutos en los cómics de los semanarios Batalla y Sábado en cuanto a la carrera de Samper. Es bueno notar, además, que mientras Mundo al día desaparecía al final de la década de los treintas, otros periódicos abrieron sus páginas a lo que vendría a conocerse como las tiras cómicas.
¿Por qué esta apertura a las historietas no incluyó en mayor número y constancia autores colombianos? Mucho se podría especular pero pareciera que ante la aplastante realidad de un país polarizado, pobre y violento, las desventuras cotidianas locales no ofrecían la sensación de escape que permitían Tarzán, Dick Tracy y Lorenzo.

Anuncio de Polín en El Tiempo, 30 de enero de 1948.

Nota del autor: Esta es una versión revisada del texto original. Buena parte de los datos que complementan la información recaudada en 2014, fueron producto de una investigación independiente realizada con el profesor Bernardo Rincón de la Universidad Nacional.

NOTA: Se actualizó la fecha de inicio de Mojicón a partir de una nueva revisión de fuentes (dic 2023)